Abandonado en mi mesilla
Lágrimas que retozan sobre mis mejillas. Palabras torpes que no brotan, mis ojos batidos y el cuerpo llagado que no me sostiene.
Te miro.
Tu voz emerge de entre la nada o como eco de mis cuatro paredes…Me llamas como puedes, sumerges tus versos bajo las mangas de mi camisa, con prisa, para alcanzar mi pecho rendido y salvarle la vida. Derrocho mi tiempo con descaro, bajo la atenta mirada de tus folios preñados que, en cierto modo, me lo echan en cara. Confesaría que llevo un reloj medio muerto cargado sobre mi espalda o que vinieron del inframundo a labrar con demonios mis sueños, mientras dormía. Como si fueran la causa de mi desfallecimiento.
Pero no puedo. Mentiría.
Te miro.
Quién sabe por qué mis manos no salvan la distancia que me aparta de tu paraíso, de ése paseo sereno e imaginario que en silencio me prometes… Tu belleza, mi barbarie no merece…Pero no entiendo…Por qué rechazo la danza acompasada de tus universos fingidos y tan completos?. Por qué no alcanzo a desflorar el virgen sendero de tus cuentos? Por qué me abandono al aliento tupido del reposo? Una y otra vez siento la contracción de mi piel y de mi conciencia cuando paso cerca de tu título bordado en plata y enredado en tu cubierta negra….Pecado insistente de ignorancia, esa es mi condena.
Quisiera explicarte que de ti no se trata, que son las horas puntiagudas que comprimen mi cuello y mi pensamiento, que por ellas flaqueo cuando llego a casa. Que es el turbio devenir de los días envenenados, que es la rutina, el cansancio, las tareas que no acabo, que es el dolor o el llanto, el deseo de aislar mi mente con concursos baratos….que es el ritual cotidiano. Y que por eso no te abrazo. Me culpo por retenerte prisionero del moho y del vacío, por privarte de vivir a través de mis ojos…perdón te imploro. Tu sacrificio engendra sólo agonía en mi espíritu cobarde, llano y angustiado. Pero la salida no la encuentro.
No obstante…
Buscaré por salvarte del tieso golpe de mi falta de arrojo, combatiré al amparo de tu inocencia para arrojarte más allá de éste pozo sin fondo. Emergeré de la asfixia a la que me somete éste círculo corrompido y ondearé la bandera del tiempo, a tu lado, cumplido. Pasaré tus hojas con mis yemas delicadas, acariciaré cada una de tus palabras renunciando a la realidad apresurada…Lloraré cuando tú lo hagas, sonreiré al apreciar tus labios rimados en mi corazón regenerado y acompañaré tu soledad, paso a paso, capítulo a capítulo, hasta el final. En el pasaje sentirás el manto de mis latidos y poco a poco dejarás de ser un libro para ser recuerdo, saber y sentimiento renacido….
Prometido.