Wednesday, November 7, 2007

Abandonado en mi mesilla

Páginas blancas, memorias perdidas, heridas, lamentos y ungüentos que resucitan sonrisas.
Lágrimas que retozan sobre mis mejillas. Palabras torpes que no brotan, mis ojos batidos y el cuerpo llagado que no me sostiene.
Te miro.
Tu voz emerge de entre la nada o como eco de mis cuatro paredes…Me llamas como puedes, sumerges tus versos  bajo las mangas de mi camisa, con prisa, para alcanzar mi pecho rendido y salvarle la vida. Derrocho mi tiempo con descaro, bajo la atenta mirada de tus folios preñados que, en cierto modo, me lo echan en cara. Confesaría que llevo un reloj medio muerto cargado sobre mi espalda o que vinieron del inframundo a labrar con demonios mis sueños, mientras dormía. Como si fueran  la causa de mi desfallecimiento.
Pero no puedo. Mentiría.

 

Te miro.

 

Quién sabe por qué mis manos no salvan la distancia que me aparta de tu paraíso, de ése paseo sereno e imaginario que en silencio me prometes… Tu belleza, mi barbarie no merece…Pero no entiendo…Por qué rechazo la danza acompasada de tus universos fingidos y tan completos?. Por qué no alcanzo a desflorar el virgen sendero de  tus cuentos? Por qué me abandono al aliento tupido del reposo? Una y otra vez siento la contracción de mi piel y de mi conciencia cuando paso cerca de tu título bordado en plata y enredado en tu cubierta negra….Pecado insistente de ignorancia, esa es mi condena.

 

Quisiera explicarte que de ti no se trata, que son las horas puntiagudas  que comprimen mi cuello y mi pensamiento, que por ellas flaqueo cuando llego a casa. Que es el turbio devenir de los días envenenados, que es la rutina, el cansancio, las tareas que no acabo, que es el dolor o el llanto, el deseo de aislar  mi mente con concursos baratos….que es el ritual cotidiano. Y que por eso no te abrazo. Me culpo por retenerte prisionero del moho y del vacío, por privarte de vivir a través de mis ojos…perdón te imploro. Tu sacrificio engendra sólo agonía en mi espíritu cobarde, llano y angustiado. Pero la salida no la encuentro.

 

No obstante…

 

Buscaré por salvarte  del tieso  golpe de mi falta de arrojo, combatiré al amparo de tu inocencia para arrojarte más allá de éste pozo sin fondo. Emergeré de la asfixia a la que me somete éste círculo corrompido y ondearé la bandera del tiempo, a tu lado, cumplido. Pasaré tus hojas con mis yemas delicadas, acariciaré cada una de tus palabras renunciando a la realidad apresurada…Lloraré cuando tú lo hagas, sonreiré al apreciar tus labios rimados en mi corazón regenerado y acompañaré tu soledad, paso a paso, capítulo a capítulo, hasta el final. En el pasaje sentirás el manto de mis latidos y poco a poco dejarás de ser un libro para ser recuerdo, saber y  sentimiento renacido….  

 

Prometido.

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Wednesday, October 31, 2007

Volviendo a casa

Ayer los pensamientos oprimían mis pasos cansados en la sombra despistada de tu memoria…aunque caminabas junto a mí. Teniéndote tan cerca, avanzaba  sin embargo desprendida del mundo, surcando el viento que se apelmazaba sobre mi cara, que me encogía la garganta y que retenía el flujo incesante de imágenes que aturdía mi mente embelesada….Te miraba sin verte.  Te tocaba sintiendo tu pulso tórrido y rítmico sobre mis dedos fríos; acariciaba inconsciente el templo de tu alma como si fuera un movimiento por mi corazón aprendido…Pero yo estaba ausente, en alguna otra parte…pensándote.

Mientras, la corriente de un invierno prematuro, atracaba en el puerto de esas calles vacías que teníamos hartos aprendidas, y con su lengua afilada nos empujaba torpemente hacia casa…En el camino, seguía absorta, acurrucada en ése silencio cómodo y cómplice que a veces nos sorprendía sin previo aviso…Y en la presencia de un mutismo apenas interrumpido por nuestras manos abrazadas….dibujaba en el aire formas, sin pincel ni lienzo, sin intención y sin remordimientos. Libremente vagaba en la penumbra de un sentimiento impregnado de ti, porque sí….Se había detenido el tiempo o simplemente había aniquilado en mi recuerdo todo rastro de su paso indeleble. Corrían los minutos unos detrás de otros, al igual que nuestros pies conquistaban poco a poco un espacio cada vez más templado, cercano, amado…Sentía el cosquilleo de unas llaves juguetonas que tal vez tú enredabas y manoseabas en el interior de tu bolsillo medio cerrado. Era un sonido reconfortante como el vago temblor de aquellas farolas a medio camino entre la luz y el olvido….
Pero seguía perdida en mi pequeño mundo, tan sólo mío…Y pensaba….

Mis ojos, inquietos, por su parte, entretenían ese placentero devenir de bailes inconscientes, deteniéndose en todo lo que con su paso tropezaba: contenedores sucios y abandonados, tiendas recogidas en su propias celdas, persianas bajadas, miradas abatidas que nos cruzaban, lánguidas o tal vez simplemente derrengadas….Balcones nutridos y flores adormecidas, bicicletas con prisa,  el nombre de un niño, señoras en bata, carritos de compra, besos robados y en medio tú. A mi lado, custodiándome, acompañando el retorno de la noche y protegiendo el sendero que nos devolvía al hogar.

Un día más, en un instante cotidiano,  me había abandonado al delicioso vagar del absurdo o del sentido, del pensamiento descarado o aburrido, del correteo bullicioso que, a menudo,  ausentaba mi cabeza y mi sentimiento. Ésta vez estaba todo dedicado a ti…
Intentaba poner algo de orden a ese torrencial de emociones pero emergía abrupto e insolente, vivaz y completo. Sólo podía expectorar palabras aparentemente inconexas, de tez resplandeciente, de tacto profundo y cálido, de sabor a fresa, oro y cobre…Si las hilaba con paciencia, sabía que al final tejería un manto con tu nombre. Y me dejé llevar….
Por dentro quise hablar…pero estallé entre letras disparatadas, como desgarrando una túnica velada…
Tú….

….. Enfermero incansable, doctor para las dolencias más amargas, para los llantos entrecortados, para la fiebre…Eres el aliento que reconforta por las noches, resguardo por las mañanas, susurros furtivos, mensajes que sorprenden con un te quiero, sin venir a cuento. Abrigo que apresa cuando hace frío, sin haberlo pedido. Voz calmada, siempre amada, que contiene con paciencia tantos desvaríos. Cariño. Paraíso number one. Regazo caldo para el sueño, pensamiento continuo por el bien de los demás. Y sonrisa. Eres como la chimenea siempre ardiente preparada desde el alba para templar el despertar; como el camino que se extravió y pudo regresar. Desayuno en la cama, te a medianoche y nunca un reproche. Escucha que no tiene fin, confesor inestimable. Entereza, gallardía, valentía. Sensibilidad en cada poro de tu piel, generosidad en cada acto, sentido del humor para hacer reír…Tranquilo, sosegado, construido sobre sus propia escoria. Adorable. Un hombre, un caballero.

Permanezco algo aturdida por el impulso de esta verborrea deslumbrada con tu ser…Busco el respiro y te miro. Estamos al pie de la puerta; si han pasado unos minutos, me han parecido varios siglos concentrados en un solo papel. No preguntas ni indagas dónde he ido a parar, abres y me cedes el paso, como si fuese la primera vez que nos encontramos….Siento el vértigo de nuestro primer beso….Y te pregunto si hoy te he dicho que te quiero…

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Monday, October 8, 2007

La luz

ESTE POEMA ESTÁ DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS QUE LUCHAN POR SALIR DEL TENEBROSO POZO DE LA ANOREXIA Y, EN ESPECIAL, A ALGUIEN QUE QUIERO Y QUE LO CONSIGUIÓ.


…He recorrido un largo sendero cuajado de fango y pantanos quietos, abrigado por el  oscuro manto de mi amor perdido. Ajé mis vestiduras para devolverlas porque no las quería…porque ya no eran como antes, porque habían perdido a aquella niña…aquél refugio que la naturaleza difuminaba indeleble ante mis ojos.

 

 

Disipado, desterrado, enjuiciado y desconocido, mi cuerpo expatriado parecía más soportable y mi alma un poco más liviana, más libre…Alas quería, alas soñaba…alas para olvidar mis huesos que apretaban despacio, para no ceder a esas curvas que se abrían paso, precipicios indomables que esclavizaban mi espejo. Y volar tan alto…volar para soltar alforjas y llantos, para  sentir la ligereza de mis pies descalzos, escalando por dentro mil colinas desdibujadas,  mientras el mundo se consumía en el letargo de una realidad ajena y desconocida.

 

Fuera era demasiado hostil, era demasiado grande…una jauría hambrienta y desbocada que no entendía.

 

 

Y en el proceso de mi renuncia inconsciente, viraba por dentro, violentamente, consumida por un torbellino de espinosos abismos, esos que te tientan golosos y que no pasan de la garganta. Golpeaba mi frente contra el áspero dolor del cosmos, contra una boca cerrada, contra una talla perfecta, contra esa cara que ni reconocía.

 

Me aturdía el torpe movimiento de mi corazón confuso, sus latidos cada vez más lentos. Sin alimento, naufragaba en lamentos sin consuelo alguno.

 

 

 

No tenía palabras, no tenía ganas.

 

Estaba demasiado sola, incomprendida, abandonada.

 

Me sobraba piel, me sobraba alma.

 

 

A mi alrededor contaba con  manos ciertas y cálidas para alcanzarme en el desmayo, dedos largos, amigos o enemigos no lo descifraba…Pero me resignaba. Mientras, en aquél rincón desolado de mi mente, donde se me partían los huesos,  retenía pudorosa lágrimas taciturnas que apenas alcanzaban mi almohada, agua que inquiría en silencio  qué hacía en  aquella clínica, clavada en un lecho con la puerta obstruida.

 

Y la culpa, se acumulaba día tras día atorando mis labios, alejándome del mundo y desterrándome al galimatías de sus bastidores rotos.  Confusa, derrengada, pensaba que no podía….aunque luchaba.

 

Quería  llegar al pomo de la puerta, gritar  y fundir los hierros invisibles de aquélla prisión injusta. Lejos estaba aquella  ventana, inmutable y llena de aire fresco…En la tenue quietud de un sanatorio cualquiera, yacía muriendo para vivir en lo más etéreo y matando mansamente con tanto sufrimiento.

 

 

Un paso y después otro, un día mejor, otro peor, a veces una pequeña ilusión que no duraba y más allá un deseo que construía torpemente pero con mis manos. Y busqué al monstruo que había adormecido mi vida, aparté las hojas secas y rancias, y me miré a la cara, a los ojos, a mi misma. Aterrada pero convencida inicié el sendero de regreso a casa.

 

 

Desde aquél día, me parece que ha pasado un siglo, o dos, un suspiro, un vacío en el tiempo que ni siquiera entiendo. Congeladas, mutiladas, sufridas, inundadas, vividas esas horas que ya no vuelven y que recuerdan que caí….pero hallé la salida. En la victoria lenta y dolorosa finalmente he logrado penetrar sueños serenos, sonreír sin una razón para hacerlo, aceptar que soy lo mejor que tengo, el único camino para seguir venciendo, aprendiendo, viviendo.

 

 

 

A veces regresa el miedo y  siento sus tirantes uñas afilando mi piel adormilada…sólo cuando cierro los ojos, sólo cuando evoco aquél  pasaje retorcido….Pero recuerdo que he ganado, que ya no me tientan aquellas  promesas yermas ni tan perfectas, que ya no es un cuerpo flaco y frío el que llevo a cuestas, ni que tan cerca tengo los nimbos…He sido un ángel caído con sus plumas rotas, convertido en soberano de un reino fortalecido…Ahora que ya no fluyo a tientas, ahora que me he reconocido.

 

 

He sido fuerte.

 

 

He sido valiente.  

 

 

Mi triunfo ondea cada día en éste mirar reluciente, resucitado tras la muerte, resurgido tras ese oscuro y vertiginoso limbo esbozado entre jirones y sin luz. No hay interruptor, no hay linterna.

 

 

 

 

La luz eres tú.

 

 

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Friday, August 24, 2007

Compartir el cielo

 

 

He apoyado mi hombro sobre tu piel completa, sobre tu  armadura  afable y paciente, buscando reposo o tal vez respuestas…He perdido en el camino las prisas que enredaban mis pies hace unos días…y la furia…He abandonado sin remordimiento  aquellas angustias finas que envenenaban con ímpetu las paredes de nuestra casa y de mis propias palabras.

 

 

 ¡Qué agujas tan inconscientes  clavé sobre el mantel de nuestra mesa!  ¡que inciertas mis quejas! … ¡qué ridículas tus mentiras que yo inventé!.. .y que poco sentí cómo apretabas mis manos con tus dedos largos, para calmar mi tormenta, para evitar mi naufragio mientras te acusaba con la piel partida en dos…

 

 

Y sin embargo, después del vendaval inesperado,  no te fuiste, ni te vas ni te has ido y prometes con tus labios que no te irás….que siempre me amaste y que me amarás…Y por eso he venido. Porque he sentido el vago eco de tu amor perdido…porque me ha llamado el bosque para conjurar el perdón de las montañas, del mismo firmamento y de tu corazón herido. Y he sorbido las lágrimas que no he derramado para no causarte más daño, he parido arroyos de lava que han purificado el suelo infinito de tantas noches en vela…de tantos letargos fingidos, de  tantos descansos amargos, de tantos  jirones de tiempo que he tenido mirándote sin que tú me vieras…Todas esas noches las pasé suspirando a tu lado, codiciando estar siempre a tu vera,  pensando que tal vez tú ya no me quisieras…

 

Estaba confundida, turbada, ciega, inventada…Tan fuerte era el pánico de que te fueras…tan fuerte…Pensar que pudiera perderte…

 

No había sendero para llegar a tu lado, quizá porque  el que construiste me parecía demasiado lejano, tal vez no tenía la fuerza….No hallaba la forma para rozar con mi aliento tu boca, para empaparme de ti y para dejar de sentir, por un minúsculo instante, que me estaba volviendo loca. Pero no quería contagiarte ni el cansancio ni el rancio sabor de ésta ajada primavera.

 

 

Lamento haber sido tan cobarde,  lamento haber entumecido tus huesos  con el invierno frío de mis reproches, sermones que lanzaba al viento sólo porque era más fácil que mirar adentro, más fácil que descubrir que me agarrotaba el miedo. Sólo debía quererte y lo convertí en un infierno. Y por eso, siento haber disparado flechas a tus brazos abiertos, siento haber desmayado tu alma con mis pesares  y con tanta injuria haber derrumbado  tu puerta…

 

 

Pero hoy, finalmente,  he apoyado mis pies sobre la tierra, he convocado el coraje que me abandonó una madrugada inconsciente y, con el sollozo apretando las sienes, he ido desterrando cada una de mis penas, ésas que en el vaho de la ventana ya apenas dejan rastro. En el exilio de ésta paz reencontrada he vuelto sobre mis pasos que ya no sufren, que ya no temen el sendero desconocido ni aprietan los dientes porque no controlan su destino.

 

 

Soy libre. Porque hoy me amas.

 

Soy fuerte, si ya no me amas.

 

Soy la mujer que desea seguir caminando al amparo de tu  pecho.

 

 

Si tú me dejas.

 

Si no hay recelos.

 

 

Si todavía quieres compartir el cielo.

 

 

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Thursday, August 9, 2007

Barca que me amansas

Mi cuerpo yace tendido en ésta barca de blanco roto, con los pies desnudos y el alma en blanco, como duermen  las amapolas sobre un desierto encantado, sin fuerza ni rebelión…Soy como esa flor que se recoge exhausta  entre campos de algodón y que, entre caricias de mar y aire, descansa. No me muevo…  la brisa del firmamento extenso me acoge dócilmente y  me amansa….Me lanza con sus besos al tiempo que ya no puede correr, a esas horas que buscan el abrigo del salitre y que saben a sal.

 

 

 

En el horizonte, al cerrar los ojos,  diviso, en algún pedazo de mi corazón, una partitura de café que se acaramela en mi pecho, rueda sigilosamente por detrás de mis orejas y alcanza mi garganta tarareando una canción…Su ritmo espaciado entre las nubes me envuelve, me diluye, me rodea y fuerza todos mis confines… Quizá sean recuerdos, tal vez sólo sueños,  puede que sólo un  velado anhelo que ni siquiera recuerdo, un pequeño antojo enamorado que  desvela  cada poro de mi piel…

 

 

No hay un por qué.

 

 

No entiendo.

 

 

No importa.

 

 

Bailo entre pensamientos vagos, sin forma, sin nombre, sin rumbo…Y sucumbo por un momento al cálido vaivén de esas olas que burbujean en mi mente. Libres, incesantes, errantes y naufragados pedazos de mis sentidos que me recorren y me azuzan con sus cosquillas absurdas….Me retiro plácidamente al infinito, a éste pequeño rincón inventado y edificado por mi instinto.

 

 

Aquí vengo, aquí me escondo, aquí respondo al tañido insistente del universo…

 

Aquí un poco muero.

 

Aquí vivo.

 

 

Con el tacto de mis dedos miro alrededor, suspiro desmayándome por dentro y encontrando alivio a pesares que ya no duelen, a memorias que ya no me sufren…. Miento si no confieso que he perdido el ayer en el trazo  esparcido de estas aguas que se dibujan atolondradas alrededor de mi barca…En medio del mar, en pleno atardecer, en el canto aletargado de un momento de paz lo he perdido…Y por eso aquí existo sin anclas ni amarres ni final… 

 

 

Me adormezco arrullada por el ritmo lento de éste viaje sin patrón…No distingo la costa más allá de mis pestañas ni escucho el fragor de los marineros alzando velas o virando el bote a babor…Es como un instante encantado, eterno y cuajado de conchas con perlas de miel…

 

El silencio es el marco de éste lienzo donde enredo jirones  de  sentimientos sin nombre ni historia que me surgen, que me brotan, que me explotan en la cara  en medio de ésta nada. Entre delfines de colores izo mi bandera, alta y fuerte para que no se pierda….porque tal vez otro día vuelva…

 

 

Y es que, en la espesura tejida por las prisas y por el dolor, hay un  lugar donde curar mi cuerpo estremecido, serenar  mi alma  agitada, perder un poco la razón…. Pierdo la furia y pierdo el miedo, pierdo los días y pierdo el tiempo. Es mi cosmos secreto, con sus aguas mansas, con su barca imaginada y perdida donde, a veces, me escondo.

 

 

Y respiro con calma….

 

 

Y me llevan las aguas…

 

 

 

 

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Thursday, June 21, 2007

Ángel de la guarda

Querida Amatxi,

 

Quisiera escribirte unas palabras para poblarlas de mí y contarte cómo me van las cosas, pero estoy en blanco, suspendida en el vacío que enmudece de emoción. El silencio sólo se completa con el recuerdo que todavía desprende vuestro jardín, ése que ampara tantos rosales empachados de vuestras memorias, ése que he plantado dentro de mí… Escucho el susurro de tu voz conversando con  las plantas, siento a aitatxi asomado a una realidad que se esfuma entre las páginas de un periódico o cómo tararea una canción mientras logra enfundarse los zapatos. No descuido ni mucho menos esos chistes resabidos con que buscaba sorprendernos. A veces fingíamos hacerlo.
Percibo también el espesor del colorete que extiendes sobre tus mejillas antes del vermú mientras me preguntas que tal me encuentro hoy. Me detengo en nuestras largas conversaciones sobre viajes o te veo regresar con tu carrito de la compra o cómo te pierdes en las horas del concierto del primero de enero mientras comentas cómo pasan de atolondrados los años. Tan sorprendida como si fuera algo nuevo, tan resignada…

 

A veces, tantas veces,  busco refugio del laberinto que éste mundo nos obliga a recorrer. Cuando estoy agotada o cuando me sobreviene la nostalgia, cuando miro el calendario y me miente sobre el tiempo que ha pasado desde que ya no estáis a nuestro lado. Me oculto en la fantasía de que custodiáis cada uno de mis momentos y por eso, confío en que nada puede dañar los confines de mi alma o irrumpir en ella con más tormentos.
Aunque mis ojos no alcancen a veros, me estremece la quimera de que en el absurdo de éste mundo por mí veláis…Es reconfortante. Es imprescindible. Y para no perderos en los entresijos de mi memoria, os he inventado un paisaje lleno de flores y de montes tersos por los que, cogidos de la mano,  paseáis…

 

Y os observo caminando por un prado fresco y titilante, verde intenso y colmado de girasoles. Bajo el viento cálido de ése otro universo que para vosotros he concebido, alzáis la mano para saludarme y me sonreís preguntando por qué he tardado tanto. Me estabais esperando. Os confieso, entonces,  que no hallaba el sendero, que todos negaban que hubiera otro lado, que con vuestra partida, todo había terminado. Decían que el recuerdo era vuestro último legado. Nunca lo creí así.

 

Pero hoy, os descubro vívidos en éste edén fecundo que al soñaros crece imparable.
Aquí es donde  me deleito en tu sonrisa y en la suave cadencia de Aitaxi pronunciándote, dulcemente, como si su cántico descendiera desde las copas de los árboles para abrazarte…karenikakarenika…Al alcanzarte la caricia de tu nombre en sus labios, reconozco en vuestros ojos el resplandor del amor eterno que tanto he añorado. El mismo destello que me ha respaldado cuando el mundo ahí  fuera se empeñaba en demostrar la frivolidad de sus actos y de sus sentimientos, cuando todo debía encajar en el fúnebre consumismo de lo caduco, cuando todos debían esperar lo mismo al cabo de un tiempo porque al fin y al cabo todo era un sueño y soñar era frágil, corrupto designio para la supervivencia.

 

Sin embargo, no he cejado en mi empeño,  hoy sigo creyendo en el enlace imperecedero que teje dos almas más allá de los relojes. En vuestra mirada lo he visto. No son ilusiones, no es flaqueza. Es el brebaje que dulcifica la soledad o el llanto, el que, como bálsamo para la herida,  me trajo a mí también un trocito de su tierra prometida…

 

Me estremezco, me tiritan las piernas y el pulso es cada vez más lánguido. 
Los temblores se atesoran unos tras otros alrededor de mi cabeza, confundiéndome,  protegiéndome, envolviéndome, azuzándome, arrullándome, provocándome el sollozo férreo de la nostalgia…Vierto  incontables lágrimas que ni siquiera sé de dónde han surgido, y paro un trozo de mar salada, un cordón de plata que se desparrama en el universo como una estrella perdida.

 

Os echo tanto de menos…

 

Y de nuevo me sumerjo en la utopía que me consuela, en el cuento de hadas que se inventa que sois mi ángel de la guarda….Y no me importa si la razón no me acompaña, si el juicio se ausenta sin preludios y si me insulta porque sólo ve una farsa. Si el mundo denuncia mi locura, no me importa.
No me interesa lo que piensen porque  sentiros así por dentro me calma…Me faltan  argumentos pero no estos  sentimientos tan fecundos y reales que se enredan en mi cabello y en mi pecho, se reproducen y me sacuden dibujándoos tan ciertos cuando cierro los ojos…cuando fluye la sangre imperceptible y sigilosa por mi mirada entornada, cuando abro esa puerta improvisada que me lleva al jardín que he creado con vosotros…Os contemplo en ése bosque fantaseado y luego, como siempre, sé que llegarán las sacudidas, los recuerdos, el llanto calcinador y súbitamente, me sobrecogerá  la calma….

 

………………………………………………………..porque  sentiré sobre mis hombros el tacto invisible de vuestras alas……..
 
 

 

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Cera de luz

Cera tupida y cera hermosa, luz de la vela que llevo encendida…y sin embargo, tan cubierta de invierno,  tan envuelta en letargo. He teñido mis trapos de púrpura para que recorran mi vientre y mis huesos, para que el color fluya presuroso por esa parte de mí que no entiendo y que tú compones con tus melodías…He pintado una nube de notas altas en el cielo para que al rozar  tus dedos resucite  toda tu hermosura…

 

 

He ceñido mi cintura entre esos versos que escribías antaño, hace días o años, y he orado para alzar tu pecho con el aire nuevo de sus rimas…Para que no te olvides que todavía te extraño, he clavado mis rodillas en las piedras de ésta piel vacía implorando que retornes a mi lado…

 

He soñado para dejarte libre y sin ataduras, para que la agonía de mi rutina no esterilizase ni tus labios ni tu pelo; para que encontrases la razón para volver sobre tus pasos…para que  retomases mi mano y esculpieses mis sentimientos de nuevo…con tu poesía. He fingido adormecerme al alba sólo para que te arrimases, sin temor, hasta mi almohada y en el silencio del inconsciente sobre mi cuerpo  calmases toda mi melancolía…

 

Y es que he perdido el eco de tu sonrisa y el temblor de tus caricias sobre mi frente, he extraviado las flores que me abrían el universo sembrado de tus baladas…

 

Aquél perfume de sílabas entrelazadas…no lo encuentro.

 

 

Quizá necesitabas reposo y en la agitación de los relojes te he ignorado…Tal vez he sido causa de tu enojo…Cuéntame si heridas te he procurado…si con hojas secas tus lágrimas he enjugado…Dime si con las garras de mi ausencia de llagas te he cubierto y en ellas has agonizado… Lamento no haberte escuchado si es que has gritado. Si tu voz he perdido en el arroyo de mi ignorancia o de mi falta de constancia, si con mi silencio la he arrancado de cuajo  y la he arrojado  al hedor de un papel en blanco o de unas tintas rancias…lo siento…

 

 

Mi corazón no miente…

 

Y te llamo impaciente…

 

 

 

Porque se vierten sobre mí flujos oscuros y alas entrecortadas, vientos inertes y aguas entumecidas, muecas desagradecidas que aturden mi alma y mi mente …Y  te pienso constantemente y apenas sin conocerte te busco porque no te siento y  te siento lejos sin poder abrazarte…Sé que estás aunque no logro retenerte y te tengo dentro sin poder alcanzarte… Y te quiero.

 

 

Duele.

 

Tu vacío se me clava…

 

Tu lejanía me desmaya…

 

Vuelve.

 

 

 ¿Dónde fuiste?

 

 ¿A qué tierras inhóspitas huiste?

 

¿Por qué lo hiciste?

 

 

Inspiración, fuego lento de mis letras, cuerpo  de mis amores y desdichas, ritmo cálido de mi mirada más intensa…luz de la vela que llevo encendida….¿qué te espanta?

 

Si en el fondo eres tú quien me da vida…si eres tú que tanto me faltas…

 

 

Inspiración…yo te espero noche y día…sin descanso…Inspiración…yo te rezo…por si acaso…

 

Y en el fragor de las velas que prendo en tu nombre,  me entrego a ti por si regresas…por si me rescatas fugazmente de ésta locura…por si regresas finalmente a mí con toda tu hermosura…

 

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Monday, April 16, 2007

Amaneceré

 

Siento una espada que fluye con su filo por mi pecho, que me arranca del suelo y me lanza un suspiro de aliento. Levanto mis rodillas heridas y malgastadas, mi boca sabe a sarmiento, mi corazón escupe paja. Intento levantarme aunque el ritmo sea lento.

 

Mi alma se libera, poco a poco, y se suelta, se deshace del peso muerto de un caballo desbocado y arrinconado y maltratado y dolorido que patea dentro….El coraje me alimenta con sus manos templadas, tímidamente, desde lejos.

 

Me serena con sus ojos pacientes que a tientas discierno…me dice que todo pasa mientras me pasa sus dedos por la espalda y me habla de cuando era pequeña y trotaba retraída. Me recuerda aquella mirada inocente y desprotegida…Ahora me miro al espejo y desconozco el reflejo que se me echa al rostro y me rodea y me abraza…Aunque admiro lo que veo, estoy sufriendo…

 

 

Debo alzarme. No hay más remedio.

 

 

Respiro el aire espeso que flagela mi cuerpo entumecido, palpo ese mundo que a veces me clava espinos y me sangra en los labios callados y reducidos.

 

Estoy rota…

 

Y sin embargo, recojo mis pedazos sueltos, me agarro el pelo en una coleta para no velar mi mirada mientras combato en ésta guerra que parece un infierno. Las vísceras se agitan, las lágrimas brotan en silencio. Se me desgarran las puntas de las botas y el arma…no la encuentro.

 

Pero no me rindo. En la fortaleza que el universo me ha entregado  confío.

 

Por eso, sé que destrabaré el nudo que me hunde bajo tierra, lazo denso que me desorienta, me confunde, me atraviesa…Inventaré la fuerza que retuerza las alforjas de mis pesadillas para que se pierdan con la pólvora que deja el viento…En una copa de vino colmada de dicha verteré un día los restos que de mí quedan y con ellos,  también mi triunfo.

 

Brindaré con las  estrellas que sin quererlo  hilan con sus huellas  una diadema sobre mi pelo. Sonreiré mientras deslizan sus caricias encarnadas alrededor de mi cuello,  arrumacos que dibujan una sirena que calma mis sueños…

 

Abatiré cada una de las  turbulencias, cada una de las falsas desgracias  que revuelven los posos de mi esencia antes de que muera dilatada…Rescataré el centro de su órbita, la colmaré de melodías que me regresen  a la naturaleza de mi nombre.

 

En el bosque perdido del dolor que me entorpece, hallaré las flores que rediman todo éste desconsuelo.

 

Amaneceré de nuevo.

 

Es sólo cuestión de tiempo.

 

 

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Monday, April 2, 2007

Agarrando un momento entre mis manos

A veces congelo en el alma mendrugos arrinconados de mis días….y descubro aliviada, con el corazón escurriéndose por entre mis dedos o  fundiéndose en un lapso estancado, paisajes secretos que me susurran y me abrazan con sus palabras invisibles; ecos  que no pronuncia nadie  o que nadie reconoce, silencios tan repletos y tan ágiles que se pierden en la rutina que nos envuelve y nos da caza…. Pero me detengo un instante y veo tu pelo, tus labios, tus ojos también  parados…Veo cómo se van consumiendo por las  agujas de un  tiempo enrevesado que se desliza inevitable…que derrochamos…que volcamos en el fango de tantas distracciones…Ese tiempo sacro, ese ramo marchitado de tantos instantes que descuidamos… A veces me percato del pecado y por suerte alguno atrapo y lo aprieto para no  desperdiciarlo… porque después no vuelve.

 

Y como éste…otros tantos….

 

 

Me niego.

 

 

No quiero disipar en el vacío todos esos momentos que no vemos porque no nos detenemos pero que existen y que se visten de penumbras o de estrellas y que apenas percibimos cuando empapan nuestras emociones. Momentos que  nos reclaman con suspiros que no escuchamos.

Corremos sin pensarlo porque nos dicen que lo hagamos, que si no lo hacemos no llegamos y así, transitamos olvidando la belleza de esas piezas descompuestas que se unen invisibles y armoniosas…. si las miramos…

Instantes espesos, instantes colmados de corrientes de energía y de vida… instantes tan llenos de poesía.

Por ello quiero, quiero navegar por los mares de las letras que pincelan esas ráfagas de tiempo y recogerlas y deshacerme en el rumor de unas hojas secas, del batir seducido de unas pestañas a media noche, de una gota de agua fría que se sube a la suela de mi zapato o de una lágrima vertida a escondidas y que sólo la luna observa…

Quiero fluir con el furor de una confesión que asoma entre los labios, sin reproches,  con el sabor de un paladar enamorado que en un suspiro amanece agarrotado….completamente embelesado…Y ceñir en mis pómulos dilatados la brisa que provoca el baile de las copas de los árboles o el murmullo imperceptible del sol sobre los bancos de los parques…

Quiero deshacerme en la risa perturbada que me sorprende con sus prisas por la vergüenza de hacerlo a solas  y derretirme en el canto manido y constante de las olas.

Quiero  imaginar sirenas coloreadas justo cuando el agua rompe en la orilla e impregna mi ropa…y creer que mis fantasías se vuelven  sonrosadas porque ya no les importa la hora…

Quiero respirar profundamente y estremecerme con la arena húmeda recorriendo mis costillas y la espina dorsal que me sostiene.

Quiero sentir esa  copla  que surge del arroyo que viaja obstinado en busca del mar….sentir esas aguas inquietas cuando palpan la punta de mis dedos…imparables…. Todo sucede en un instante.

Y por eso, hoy contengo la presteza de mis ojos y los sujeto con la rienda del deseo…

Deseo renunciar a darlo todo por supuesto y por descontado, deseo parar el ritmo ajetreado de mis huesos y dejarme cautivar por las curvas del momento…. Deseo mirarte y decirte que te quiero.

Deseo respirar por una vez ese aire que me llena los pulmones cada día y que ignoro sin contemplaciones… Ese soplo de vida que hincha mi pecho también es poesía.

Deseo gritar desde lo alto de la colina que, aunque el mundo no lo crea, puedo hacerlo… No hay nada más temible que decir que es imposible…Deseo intentarlo y vivir intensamente…penetrar en los detalles que nos regala la vida…Deseo….

Deseo agarrar el rayo del tiempo, el instante que nos reta a que lo descubramos, que se dispersa y desaparece si no lo atrapamos, si no lo disfrutamos….

¿Sabes?

Hoy he apresado uno con mis manos….

 

 

Posted by Amaia in 16:50:26 | Permalink | No Comments »

Todo tú en un instante

Tus cabellos, inmóviles y tiernos. Quietos…aunque percibo tan cerca el espacio infinito que navega entre ellos…A decir verdad, casi alcanzo la corriente de aire tímido que se enreda en el silencio de sus ondas tan faltas de  movimiento. Piel de lana que abriga  tus pensamientos con la ternura del  terciopelo anudado. Tu pelo… seda rota y tan hermosa. Tu  boca, paralizada  en un momento, como un tesoro enganchado en una tela de araña o quizá en el lienzo que dibuja tus victorias y derrotas. En tu esmalte veo estrellas y lluvia de luces y sombras…En tus labios encuentro grietas por el paso de los años, pequeños hilos esparcidos por tu historia, tejidos doloridos que callas o que cuentas y que, ahora,  te saben a café y a moka.

Tus manos, congeladas en el fragmento de un segundo, capturadas por un mundo invisible que trenza en tus dedos piruetas armoniosas, cabriolas coherentes que a veces recogen el sudor de tu frente y  otras aman…Yo lo advierto, lo registro, lo guardo con celo en el cuarto más amable de mi mente…y lo recuerdo para  siempre. 

Tu mirada interrumpida, recta, consciente y atrevida como nidos de cigüeña que no se acobardan  ante la ira de los vientos azotando chimeneas. Esos ojos que tejen tapices de azúcar, porcelana fina y algo de  locura…Tienes dos cuencos generosos y sabios…tan valientes.

Tus pies, coagulados sobre el asfalto, robustecen el suelo con sus huellas marcadas y superadas porque ya no tienen miedo…Tus pies…pilares que sostienen tu cuerpo, estribos para tu alma, alimento desnudo de unas sandalias agrietadas  que entierras porque ya no valen para nada… Avanzan más seguros vestidos de si mismos, despojados de sus cuerdas y contemplando el horizonte que tan temeroso se va acercando…. Y yo los sorprendo, retenidos en el espacio, suspendidos a la espera de otro paso….

Todo escribes con tu cuerpo, sin saberlo, imparable…

Tú, melodía escondida, partitura desnuda engalanada por la intrépida pluma del instante…

 

Todo tú asido por un intervalo que apenas dura…

 

Posted by Amaia in 16:44:45 | Permalink | Comments (1) »