La flor que tanto querías
Amiga, siento tu canto lento y desapacible, como la arena brusca que corta el viento y que extirpa las alas a tus sueños. El eco de tu copla envenenada que surca los mares buscando consuelo me anega, me arde…me aterra.
Amiga, veo el dolor insípido que atraca su navío en tu puerto y devora inerte las melodías suaves y encantadas que escribías…cuando pintabas el cielo naranja y tus paredes de azul, cuando todavía guardabas esperanza en tu baúl. Siento el color oscuro de ése buque pesado que saquea tus entrañas y la madera vieja que te cruje, despacio, como los huesos de tus manos, de esos dedos que aprietas con la mirada añeja…La niebla te consume, imparable, de nuevo. Y tiemblas. Su hedor bambolea los cimientos de la ilusión que habías recuperado con tanta fatiga y que ahora, deprisa, se extingue en tus velas rotas. Tus versos se despiezan contaminados. La brisa ya no es fresca, ni tu aliento completo. Las cadenas que hunden tus pasos incluso me aprietan cuando estoy a tu lado. Pero me quedo. ¿Qué decirte en medio de éste océano calmo que te ha llamado a sus brazos?. ¿Qué inventar entre sus olas quietas que bailan sin rumbo, entre tus palabras entrecortadas, en tu desconcierto consumido por el vaho…? Dibujas un nombre en la ventana y ya no deja rastro. Quisiera arreciar ésta invisible tormenta y llevarte a tierra firme, desvelarte el secreto de tanta borrasca y ofrecerte la razón para tus lágrimas, esas que dejan el firmamento tan áspero y las nubes tan impotentes….Corrientes saladas que inundan mis hombros mientras tiritas… ¿Cómo llover si ya no queda agua….? ¿Cómo desgarrarse en rayos de luz cuando la oscuridad es indeleble? Sientes tu piel morir y fallecer en trozos de vigas rancias, tu cabeza gira sin sentido y se enreda en los huesos rotos de un cofre abandonado y pútrido…un fantasma, de paso lánguido, que se aflige al tomar el té porque ya no espera nada bueno y no sabe cómo llenar su tiempo. Y sin embargo, amiga mía, no está todo acabado…. Estaré a tu lado. Seré el ancla que te mantenga firme para batir el vendaval o ésta muerte inanimada, la mano que guíe esa sonrisa que ya ni recuerdas, la cuerda que abroche tu cintura en los vaivenes del temporal y libere el pecho cuando te oprima. Sirena para darte aire cuando ya no te mire el mar, nudo que cierre las heridas de tu corazón, seré el faro diáfano que ilumine tu noche y el silencio que buscas cuando no te apetece hablar. Amiga mía, seré las horas inmortales que necesites para mirar al infinito, contigo, junto a la orilla, sentadas en el borde de tu lecho, como un nostálgico marinero, mientras advertimos en el horizonte la sombra de tus penas naufragar…. Y con sigilo, lentamente, antes de que el sol que ya no sientes pueda resurgir ….verás cómo emerge, entre la espuma blanca, la flor que tanto querías… Amiga mía, volverás a sonreír…
Amiga, veo el dolor insípido que atraca su navío en tu puerto y devora inerte las melodías suaves y encantadas que escribías…cuando pintabas el cielo naranja y tus paredes de azul, cuando todavía guardabas esperanza en tu baúl. Siento el color oscuro de ése buque pesado que saquea tus entrañas y la madera vieja que te cruje, despacio, como los huesos de tus manos, de esos dedos que aprietas con la mirada añeja…La niebla te consume, imparable, de nuevo. Y tiemblas. Su hedor bambolea los cimientos de la ilusión que habías recuperado con tanta fatiga y que ahora, deprisa, se extingue en tus velas rotas. Tus versos se despiezan contaminados. La brisa ya no es fresca, ni tu aliento completo. Las cadenas que hunden tus pasos incluso me aprietan cuando estoy a tu lado. Pero me quedo. ¿Qué decirte en medio de éste océano calmo que te ha llamado a sus brazos?. ¿Qué inventar entre sus olas quietas que bailan sin rumbo, entre tus palabras entrecortadas, en tu desconcierto consumido por el vaho…? Dibujas un nombre en la ventana y ya no deja rastro. Quisiera arreciar ésta invisible tormenta y llevarte a tierra firme, desvelarte el secreto de tanta borrasca y ofrecerte la razón para tus lágrimas, esas que dejan el firmamento tan áspero y las nubes tan impotentes….Corrientes saladas que inundan mis hombros mientras tiritas… ¿Cómo llover si ya no queda agua….? ¿Cómo desgarrarse en rayos de luz cuando la oscuridad es indeleble? Sientes tu piel morir y fallecer en trozos de vigas rancias, tu cabeza gira sin sentido y se enreda en los huesos rotos de un cofre abandonado y pútrido…un fantasma, de paso lánguido, que se aflige al tomar el té porque ya no espera nada bueno y no sabe cómo llenar su tiempo. Y sin embargo, amiga mía, no está todo acabado…. Estaré a tu lado. Seré el ancla que te mantenga firme para batir el vendaval o ésta muerte inanimada, la mano que guíe esa sonrisa que ya ni recuerdas, la cuerda que abroche tu cintura en los vaivenes del temporal y libere el pecho cuando te oprima. Sirena para darte aire cuando ya no te mire el mar, nudo que cierre las heridas de tu corazón, seré el faro diáfano que ilumine tu noche y el silencio que buscas cuando no te apetece hablar. Amiga mía, seré las horas inmortales que necesites para mirar al infinito, contigo, junto a la orilla, sentadas en el borde de tu lecho, como un nostálgico marinero, mientras advertimos en el horizonte la sombra de tus penas naufragar…. Y con sigilo, lentamente, antes de que el sol que ya no sientes pueda resurgir ….verás cómo emerge, entre la espuma blanca, la flor que tanto querías… Amiga mía, volverás a sonreír…