Karenika se llama tu lágrima
Te fuiste con una lágrima en la mejilla, de paso lánguido, de agua tibia. Abandonaste tus manos sobre las sábanas que abrazaron tus últimos lamentos o el ritmo lento de tus ojos mientras soñaban a escondidas. Poco antes, habías recostado tu cuerpo frágil sobre la almohada, y con el rostro erguido habías recogido nuestros abrazos y sonrisas…como si fuesen las últimas. O porque ya te ibas.
Pero tu soledad era transparente como el vaho sobre la ventana que ya no atendías, como el cauce desierto que disfrazaba el aire, como el frío pellizco del ánima al verte esparcida por la cama…Eras tan frágil y delicada… y a la vez demasiado fuerte…No nos dimos cuenta pero en el tramo infinito de tu pasaje fuimos testigos inconscientes de la más eterna historia de amor…concentrada en una pizca de agua, deslizada sin pudor, una lágrima….un suspiro húmedo….una chispa de emoción… .A veces creo que sé cómo ocurrió… Tendida tu piel y cansada, herida y subyugada, pero dormida….yacía tu cabeza en letargo, como reteniendo en un segundo todos tus recuerdos. Tu pecho todavía consciente, alzándose con cierta pálida cojera. Y tus párpados entornados, tus labios agotados… a la espera. Y de algún otro lado del río, escuchaste sus pasos, la voz que perseguía tu nombre y que se avecinaba como una luz o como la niebla, o como las nubes recién paridas que buscan el vientre de la tierra. Reconociste el temblor de aquél sonido tronando sobre tu manta….Sucedió todo en un instante sin líneas de tiempo, en un momento de espiral, de círculos o tan redondo como el anillo que un día os prometió….Regresó para llevarte consigo, para paliar tu miedo drogado, adormecido y tan vívido; para llevarte al reino del que no hablan los libros. Volvió por el mismo sendero que guió antes su propio éxodo, a la misma hora, para que no pensaras que te habías perdido. Paró el mundo de los ángeles o el de los planetas, sólo para venir a recogerte y posarte a su vera…Como el guerrero que recibe su victoria o el pirata que surca los mares con un mapa o como el príncipe que cuentan las hadas y que torna a besar a su princesa, te tomó la mano con el alma, quizá abrazó tu corazón ajado…No me lo digas, tal vez acarició tu pelo o puede que desanudara la soga que te oprimía…Creo que simplemente te llamó como lo hacía en vida…. Karenika….Karenika… Y entonces, de golpe, se callaron los crujidos en los muebles, se calló el televisor, se calló el rumor en las escaleras….se calló tu corazón. Y en el silencio explotó la despedida por debajo de tus ojos, implorando una salida, buscando el calor de tus pestañas para romper en ellas como en las rocas las olas y la espuma y gritar al mundo que ya te ibas… A él regresabas finalmente, como lo hace el pichón hambriento, como un boomerang enredado y lanzado al viento…como lo hago yo por dentro cuando te pienso. A sus brazos entregabas tu cuerpo durmiente y a nosotros esa lágrima que sellaba vuestro amor al otro lado de la orilla. Eternamente. Ahora me acerco al jardín que acogió vuestras cenizas convertidas en las rosas más rojas que jamás haya soñado el mar. Me arrodillo para tejer con pétalos de lluvia mi memoria que se embrolla y se cuelga de mi boca como un trocito de miel…Son tantos los recuerdos que no me tengo en pie. Y así, recostada en la nostalgia, cuento las margaritas que han amanecido a la luz de un sol que ya no os acaricia. Pero no importa, porque como una estrella enamorada y amarilla habéis alumbrado éstas flores que me rodean, y sus raíces y sus ramas y sus hojas y colores… Como esa lágrima, recorréis suavemente mis días, aquietando mi fuego, hilando ese abrigo de esperanza que ahora me viste. Porque creo. Porque siento. Porque vivo.Me estalla un llanto de suspiros al descubrir que el Amor Eterno existe.
Pero tu soledad era transparente como el vaho sobre la ventana que ya no atendías, como el cauce desierto que disfrazaba el aire, como el frío pellizco del ánima al verte esparcida por la cama…Eras tan frágil y delicada… y a la vez demasiado fuerte…No nos dimos cuenta pero en el tramo infinito de tu pasaje fuimos testigos inconscientes de la más eterna historia de amor…concentrada en una pizca de agua, deslizada sin pudor, una lágrima….un suspiro húmedo….una chispa de emoción… .A veces creo que sé cómo ocurrió… Tendida tu piel y cansada, herida y subyugada, pero dormida….yacía tu cabeza en letargo, como reteniendo en un segundo todos tus recuerdos. Tu pecho todavía consciente, alzándose con cierta pálida cojera. Y tus párpados entornados, tus labios agotados… a la espera. Y de algún otro lado del río, escuchaste sus pasos, la voz que perseguía tu nombre y que se avecinaba como una luz o como la niebla, o como las nubes recién paridas que buscan el vientre de la tierra. Reconociste el temblor de aquél sonido tronando sobre tu manta….Sucedió todo en un instante sin líneas de tiempo, en un momento de espiral, de círculos o tan redondo como el anillo que un día os prometió….Regresó para llevarte consigo, para paliar tu miedo drogado, adormecido y tan vívido; para llevarte al reino del que no hablan los libros. Volvió por el mismo sendero que guió antes su propio éxodo, a la misma hora, para que no pensaras que te habías perdido. Paró el mundo de los ángeles o el de los planetas, sólo para venir a recogerte y posarte a su vera…Como el guerrero que recibe su victoria o el pirata que surca los mares con un mapa o como el príncipe que cuentan las hadas y que torna a besar a su princesa, te tomó la mano con el alma, quizá abrazó tu corazón ajado…No me lo digas, tal vez acarició tu pelo o puede que desanudara la soga que te oprimía…Creo que simplemente te llamó como lo hacía en vida…. Karenika….Karenika… Y entonces, de golpe, se callaron los crujidos en los muebles, se calló el televisor, se calló el rumor en las escaleras….se calló tu corazón. Y en el silencio explotó la despedida por debajo de tus ojos, implorando una salida, buscando el calor de tus pestañas para romper en ellas como en las rocas las olas y la espuma y gritar al mundo que ya te ibas… A él regresabas finalmente, como lo hace el pichón hambriento, como un boomerang enredado y lanzado al viento…como lo hago yo por dentro cuando te pienso. A sus brazos entregabas tu cuerpo durmiente y a nosotros esa lágrima que sellaba vuestro amor al otro lado de la orilla. Eternamente. Ahora me acerco al jardín que acogió vuestras cenizas convertidas en las rosas más rojas que jamás haya soñado el mar. Me arrodillo para tejer con pétalos de lluvia mi memoria que se embrolla y se cuelga de mi boca como un trocito de miel…Son tantos los recuerdos que no me tengo en pie. Y así, recostada en la nostalgia, cuento las margaritas que han amanecido a la luz de un sol que ya no os acaricia. Pero no importa, porque como una estrella enamorada y amarilla habéis alumbrado éstas flores que me rodean, y sus raíces y sus ramas y sus hojas y colores… Como esa lágrima, recorréis suavemente mis días, aquietando mi fuego, hilando ese abrigo de esperanza que ahora me viste. Porque creo. Porque siento. Porque vivo.Me estalla un llanto de suspiros al descubrir que el Amor Eterno existe.