Copitos de nieve
….Caen ligeros y apretados, con sus gránulos entrelazados dibujando una estrella en el firmamento. Apenas los vemos porque se apelmazan entre la gente y se pierden con el viento. Precipitan sus cuerpos inocentes, a veces contra el asfalto o contra las hojas inertes de los árboles. A veces se confunden con muñecos construidos a la intemperie y también, con el perfume de unas manos calientes.
Pero siempre desaparecen. El sendero que les cautiva como un imán a la tierra, es largo o bien corto, dependiendo de la altura de las nubes y de sus pensamientos. Avanzan obligados y arrastrados por ventiscas cubiertas de frío, imparables. Remolcados por la inercia de un paso entorpecido, inevitable, se dejan, se abandonan al destino. Sus formas geométricas son perfectas, delineadas con cristales de hielo que las abrigan en su esencia…tan sólo hinchada de agua.Copitos de nieve. Lágrimas evaporadas y corrientes, restos de los llantos que anegan el universo o lo rescaldan, ecos de sonrisas calladas o estrelladas contra una ventana que se asoma al vacío. Suspiros acuosos de los brazos que se aferran a la nada o que dicen lo siento, con sus ojos somnolientos.De cuerpecitos minúsculos, húmedos y desconectados…Con su pecho escondido buscan corazones despiertos que naveguen a su lado y que, en la inocencia de su viaje, arrojen sin quererlo un beso enamorado. Porque sienten sin saberlo…. Y cuando se ensamblan son fantásticos. Retozando con sus gránulos congelados construyen castillos torpes de tejados caídos, de puertas rancias y quebradizas. Con su mirada esquiva entretienen los dedos inquietos de los niños que pasean por los parques. Son tan frágiles…. Copitos de nieve que recorren nuestras pieles o nuestros pies descalzos. Copitos que ignoramos, que admiramos, que tocamos y olvidamos. Trocitos de cielo que abandonamos o que amamos….Nacen, vuelan, crean, se dispersan por el vientre del planeta. Y son demasiado breves para el reloj que zarandea el universo. Como esos copitos, viajamos por el río milenario del tiempo, sin dejar rastro, sin marcar nuestra huella…como un cachito de papel roto y desamparado que recoge un nombre escrito que no podemos leer….porque está a medias.Fluimos y nos desparramamos vulnerables….como esos copitos de nieve.
Pero siempre desaparecen. El sendero que les cautiva como un imán a la tierra, es largo o bien corto, dependiendo de la altura de las nubes y de sus pensamientos. Avanzan obligados y arrastrados por ventiscas cubiertas de frío, imparables. Remolcados por la inercia de un paso entorpecido, inevitable, se dejan, se abandonan al destino. Sus formas geométricas son perfectas, delineadas con cristales de hielo que las abrigan en su esencia…tan sólo hinchada de agua.Copitos de nieve. Lágrimas evaporadas y corrientes, restos de los llantos que anegan el universo o lo rescaldan, ecos de sonrisas calladas o estrelladas contra una ventana que se asoma al vacío. Suspiros acuosos de los brazos que se aferran a la nada o que dicen lo siento, con sus ojos somnolientos.De cuerpecitos minúsculos, húmedos y desconectados…Con su pecho escondido buscan corazones despiertos que naveguen a su lado y que, en la inocencia de su viaje, arrojen sin quererlo un beso enamorado. Porque sienten sin saberlo…. Y cuando se ensamblan son fantásticos. Retozando con sus gránulos congelados construyen castillos torpes de tejados caídos, de puertas rancias y quebradizas. Con su mirada esquiva entretienen los dedos inquietos de los niños que pasean por los parques. Son tan frágiles…. Copitos de nieve que recorren nuestras pieles o nuestros pies descalzos. Copitos que ignoramos, que admiramos, que tocamos y olvidamos. Trocitos de cielo que abandonamos o que amamos….Nacen, vuelan, crean, se dispersan por el vientre del planeta. Y son demasiado breves para el reloj que zarandea el universo. Como esos copitos, viajamos por el río milenario del tiempo, sin dejar rastro, sin marcar nuestra huella…como un cachito de papel roto y desamparado que recoge un nombre escrito que no podemos leer….porque está a medias.Fluimos y nos desparramamos vulnerables….como esos copitos de nieve.