Friday, March 23, 2007

Copitos de nieve

….Caen ligeros y apretados, con sus gránulos entrelazados dibujando una estrella en el firmamento. Apenas los vemos porque se apelmazan entre la gente y se pierden con el viento. Precipitan sus cuerpos inocentes, a veces contra el asfalto o contra las hojas inertes de los árboles. A veces se confunden con muñecos construidos a la intemperie y también, con el perfume de unas manos calientes.
 Pero siempre desaparecen. El sendero que les cautiva como un imán a la tierra, es largo o bien corto, dependiendo de la altura de las nubes y de sus pensamientos. Avanzan obligados y arrastrados por ventiscas cubiertas de frío, imparables. Remolcados por la inercia de un paso entorpecido, inevitable, se dejan, se abandonan al destino. Sus formas geométricas son perfectas, delineadas con cristales de hielo que las abrigan en su esencia…tan sólo hinchada de agua.Copitos de nieve. Lágrimas evaporadas y corrientes, restos de los llantos que anegan el universo o lo rescaldan, ecos de sonrisas calladas o estrelladas contra una ventana que se asoma al vacío. Suspiros acuosos de los brazos que se aferran a la nada o que dicen lo siento, con sus ojos somnolientos.De cuerpecitos minúsculos, húmedos y desconectados…Con su pecho escondido buscan corazones despiertos que naveguen a su lado y que, en la inocencia de su viaje, arrojen sin quererlo un beso enamorado.  Porque sienten sin saberlo…. Y cuando se ensamblan son fantásticos.  Retozando con sus gránulos congelados construyen castillos torpes de tejados caídos,  de puertas rancias y quebradizas. Con su mirada esquiva entretienen los dedos inquietos de los niños que pasean por los parques. Son tan frágiles…. Copitos de nieve que recorren nuestras pieles o nuestros pies descalzos. Copitos que ignoramos, que admiramos, que tocamos y olvidamos. Trocitos de cielo que abandonamos o que amamos….Nacen, vuelan, crean, se dispersan por el vientre del planeta. Y son demasiado breves para el reloj que zarandea el universo.  Como esos copitos, viajamos por el río milenario del tiempo, sin dejar rastro, sin marcar nuestra huella…como un cachito de papel roto y desamparado  que recoge un nombre escrito que no podemos leer….porque está a medias.Fluimos y nos desparramamos vulnerables….como esos copitos de nieve.
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El universo más pequeño…

De golpe y sin razón coherente encuentras tu mano posada en éste escrito que no sabes ni quién lo firma ni a dónde te lleva. Y te preguntas cómo has terminado caminando por parajes que tal vez ni te interesan….hasta aquí, cómo has llegado…Sin embargo,  no detienes el ritmo de tu lectura y, aunque sea una locura, buscas qué hay de cierto en la espesura de mis palabras. Y avanzas….
 Si me dejas,  alcanzaré  tu mirada para que no se pierda entre mis líneas, llevaré tus pasos por emociones que he bañado en la tinta que ahora mismo te absorbe…Y con paciencia, con tus párpados entornados, verás los colores que se vierten en mis más ocultos rincones…escondrijos del corazón que tal vez se parezcan a los tuyos.  Te hablaré del  nombre que contiene una vida, de la risa  que pinta las paredes de mis sueños, del calor que desprende un bolígrafo perdido cuando escribe un mensaje de amor….Y a veces, caeré en el cielo espeso de temores y de piedras escocidas, de las pérdidas, de los desencuentros, del hueco áspero y negro que viste mi lienzo algunos días  .  Puede ser  que tu boca delinee cada curva, cada acento, cada punto y coma definidos y que de tus labios emerja el simple sonido de sus signos entrelazados; puede que ni siquiera tropieces con la forma contenida de éstas letras y camines alejado, como si de un folio en blanco se tratara…Pero confío  en que abandones tu corazón al temblor del sentimiento y sientas apretando la emoción por dentro….Quizá, en ése momento, mi poema se convierta esa parte del mundo que tú conoces y que no cuentas. El baile de mis dedos convertido en tu eco más profundo. Tu emoción, la fuente que me porta tu presencia aún más cerca. Imaginaré que, en tu  paseo por las voces de mi alma,  habré hecho el mundo un poco más pequeño. Y, por ello, gracias.  
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Thursday, March 15, 2007

Mi cara redonda

  Mi cara era redonda… Me pintaba una raya negra que alargaba el tono de mis pupilas, quizá para sentirme bella , quizá para esconderme del mundo. Con él me topaba  ataviada con ése pincel oscuro que diseñaba mis ojos y  a veces mi alma. Tenía 16 años y me protegía.  Caminaba con los libros bajo el brazo, disimulando que estaba ocupada. Mi cabeza encorvada parecía un pico torcido que no lograba trinar. Fuera de mi propio frío reprimido todo era mejor,  más pulido, más esbelto, más atractivo …más dulce bajo el sol.Creía que mi pelo negro era vulgar como las aguas del fango y sus ondas tan ásperas como el rechazo de ése cosmos ajeno que no lograba ensamblar. Creía que era invisible como los días que aburren o como las pesadillas que olvidamos para evitar que nos derrumben.  Era un pato torpe sobre el pavimento mojado.Me faltaba aire…Creía en las hadas pero la realidad defendía lo contrario. Creía en el amor que no me daba nadie. Vivía en un lugar aparte. Recuerdo el perfume silvestre sobre mis dedos extraños que escribían letras de rimas y cantos. Aquellos garabatos simétricos que me encogían el alma y que guardaba entusiasta como si fueran secretos. ¡Qué falacia inoportuna! Ignoraba que traspiraba agua diferente, lluvia delgada que se olía a distancia. No sabía que cada uno de mis versos apretaba tan fuerte mis venas que escupía al viento mi sufrimiento más  inconsciente….  La nostalgia enmarañada en mi cuerpo era demasiado evidente… Era inocente.  Pero  disimulaba delante del espejo y de la gente. Bebía litros de corrientes saladas, del movimiento rítmico y cíclico de los amigos que marcaban el trazo de la danza. Bailaba como ellos y reía a bocajarro…Mi boca vertía vocablos ausentes, indecentes, adolescentes…y por dentro sentía poesía.  Era tímida… Después llegó la vida con su trote desgarbado y su aliento roto; con sus huesos puntiagudos a romperme el llanto y a clavar sus heridas sobre las llagas que todavía no tenía. Vino la tormenta con sus cabellos sueltos y con el filo  de sus uñas a rasgar mis latidos.  Reconozco en los surcos de mi mirada los cauces de  ese carro ardiente que no se detiene, que sigue adelante, que arrasa, que a todos arrastra porque las horas no cesan y porque nuestra existencia  también obliga a la muerte… Y cuando atropella tu  suerte…Mueren tus sueños y crece tu fuerza y alimentas de nuevo lo que ya no recuerdas. Mueres un poco cuando ya no crees y crees que la fe no tiene importancia. Y mueres porque cambias, porque ya no eres la inocencia de un día…y desconfías y te retienes… Ya no eres la misma. Caminas a otro ritmo, con otras ganas.Y entonces aprendes a plantar flores nuevas en otros arroyos,; aprendes a cultivar otras primaveras para tu piel escocida ; aprendes a vivir en esas  tierras anónimas que ahora son tuyas. Y te pertenecen…  Éstas son las mías.  Me detengo.Hinco mi  mano en el barro apenas heredado, me arrodillo, alzo mi rostro y miro al cielo…No reconozco ni las estrellas….Y me miro dentro y me toco los ojos….El trueno gélido de los terremotos ha mermado mis curvas para convertirlas en líneas….Mis labios han crecido para respirar más profundo y mis pómulos, estrechados, parecen extraños a esas lágrimas ciegas que ya no lo son tanto… Porque soy distinta, soy la clave de mi corazón ajado, reconstruido, apelmazado…He crecido, soy más sabia…Soy fuerte, hija de las cenizas y defiendo  mi nombre ante cualquier amenaza.
Camino alto y no cabizbaja como aquella muchacha de mi pasado…Siento el canto entre mis labios y esparzo descarada sus semillas olvidando por fin aquellos pasos temerosos de un día….El tacto implacable de los años ha curtido la suela de mis sandalias y bajo la rienda de mis caballos sigo adelante, sigo de frente….
 Y sin embargo….me pregunto dónde huyó aquella sonrisa ingenua,  aterciopelada y algo insolente….Un poco la echo en falta…¿Quién se ha topado con aquella niña que ya no tengo y que rescato rudamente de mi memoria?…Creo que asustada perdió su forma aunque siento su voz en las entrañas, lejana y juguetona… Es pasado. Es otra persona… Continúo mi camino  pensando….con el recuerdo vago… edificando mis sueños de nuevo…. Tenía la cara redonda….
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Monday, March 12, 2007

Preguntaban por tí…

Me ha preguntado el racimo atrevido del árbol la razón de tu agua fresca, ha querido que le contara por qué reposo en tus pasos amables que me siguen tan de cerca y tan de lejos. Me han faltado las palabras para explicarle cómo se llena el estanque de colores con el aroma de tu fuerza o con la ternura de tus labios al pronunciar mi nombre. Soy una niña dentro de las líneas de tu corazón sabio y me extiendo jugueteando entre sus curvas quietas. Y tú me dejas.
Observo curiosa mis manos y cómo se traza en sus surcos el camino de tu pasado, de tu presente, de tu futuro. Y gira el mundo entre las dudas de tu cabello caduco que se declara ausente por el paso del tiempo. Pero no cambian tus ojos cuando me miran, ni tu abrazo cuando me llama. El timbre de tu voz me recuerda a algo…me llena de calma…Siento tu caricia aterciopelada atravesando la lanza del escudo que forjas a escondidas…y, desde tu castillo,  me mandas los besos que calman el firmamento cuarteado de mis angustias. Tu horizonte es extraño, tu armadura imborrable  como el  paraje que  encubre tu silueta entre matojos de silencio, bosque denso que arroja al sueño sus heridas. Y se protege.  Es cierto que tienes pesadillas…aunque siempre despiertas para servir tus mimos de improviso, a tientas, cuando menos lo esperas. Y me saben a caldo para mis noches frías y ciegas. Como un tesoro, los recojo.Me ha preguntado el pétalo arrancado de la amapola por qué no me siento sola, a pesar de que los desiertos que encuentran mis pasos me provocan y  me retan con su tierra seca.  A veces caigo hambrienta. Y le he mostrado el cuadro dulce que me dedica tu amor sereno…con pinceladas de blanco dócil como el consuelo que me entregas en la desdicha… con sus brochazos en rojo, en verde, en ése añil que dibuja el lazo que nos une y que sabe tanto de mí.  Ese arco iris pintado de almíbar por quien me conoce tan bien, por las manos que borran la soledad si sus zarpas me hieren… Papá, tú siempre estás ahí.Y así, vagando entre colinas desconocidas, relatando que tú has versado esa tinta que me escribe en ésta vida…he alcanzado tu sonrisa…y de emoción, me ha embargado el llanto….Qué tontería…Qué alegría me ha retenido en el momento al hallar  un trocito de tu alma enredado en mi pelo…qué paseo imprevisto y afortunado…Y caminando, te he encontrado, recostado entre flores, con tus años y tus fantasmas, con tu corazón embriagado….esperándome. Con tus brazos abiertos, protegiéndome.Me he sentado junto a ti para reposar mis pies del viaje y para acompañarte.Finalmente, y mirándote de frente,  he rescatado esos versos tan distantes y tan presentes que abrasan  mi boca….con sus letras calientes y su baile eterno, grabadas  por la pluma que  en el corazón siempre llevo. Desde lejos,  he venido a recitarte un poema, papá,  y a contarte, con éste ramito  de rosas que coloco en tu pecho, que ojalá supieras  cuánto te quiero….     
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Mi regalo


  El cartero me ha traído un regalo de improviso y tan afortunado…Era para mi y  con sorpresa lo he abierto. Estaba tan nerviosa…aunque, a decir verdad,  no lo recuerdo.Venía envuelto en calma y como una barca profunda y transparente ha llegado hasta mi habitación. Acaramelada, entre algodones, has aparecido tú: la palabra que recorre todos mis sueños y mis rezos, que perfecciona mi ser y lo entrega al sentido del universo. El perfume del cielo que escribe Mamá….Estaba maravillada por su perfecta silueta y, suspendida en un segundo, he visto cómo dibujaba un anillo que ahora nos une más allá de lo que ves;   un ramo de soles con sabor a miel  que rodean tu labios y tu nombre… Me he dejado prender por esa palabra que, como el aire infinito, recorre mi aliento y solo sabe querer. Hermosa palabra… Mamá…Te pronuncio sin llamarte  y me atropella  la memoria del pálpito cálido y perfecto que tenían tus aguas profundas cuando me trajeron a este mundo…Me abandono plácidamente… Y las corrientes me llevan hacia alguna parte que habla de tí…Abro los ojos y te veo.  Me miro  frente al espejo y apareces en el dibujo sinuoso de mi piel y en la curva de mis pestañas…. Estás ahí. Desde siempre.Siento ese destello que me ama en tu mirada, la luz que se apaga detrás de la puerta cuando duermo, al bostezar de madrugada y al derramar los mares que recogen mis lamentos…También cuando busco la soledad de mis paseos por  las calles tortuosas de la vida. En tu compañía.…Y en las tardes borrosas de tiempo desierto, me dejo acunar en tu  regazo  mientras evoco esos cánticos sin forma que concibió tu vientre mientras yo dormía…A veces, mamá, amanezco en una casa de ruinas, entre paredes que tapan mi boca y plantan desengaños. Los pájaros revolotean cansados y sus  trinos abandonan penas a su paso. Estoy tan sola….Encerrado, recluido, mi corazón desfallece en la piedra dura que no me abriga y …sin embargo, al final….se gira y se lía y respira con esfuerzo,  exprimiendo como el zumo su esencia, pintando un cuadro violeta en el que afloras tú y tu sonrisa. En el día más aciago, la noche más recóndita cede ante tu velero paciente, perenne, presente que navega mi alma siempre con su amor hasta llevarme a la orilla. He visto mis lágrimas abriéndose paso entre tus brazos y el guiño de tu boca lanzándome un beso para que no me vuelva loca…Y ese gesto agotado empapando tu almohada porque el sol no amanecía, porque mi ansiedad el sueño te impedía….Mamá… en la sombra perfilada por la agonía, has continuado a mi lado.Y he resucitado. Desde el fango, he resurgido con el lodo viscoso e  inerte entre mis manos que con su hedor han profanado las tuyas….esos dos cuencos de agua que han templado mis penurias, que con sus caricias han serenado las negruras de mis viajes…Mamá. Palabra que abre mis puertas, que pincela mis pasos, que esculpe la razón de mis huesos y de mis deseos. Palabra que explica, que nace, que crece, que cultiva su tierra infinita…que recoge mis regresos en su abrazo. Me lo has dado todo. Si agradecértelo no he sabido, tu perdón imploro…Eres la palabra que multiplica mi existencia y te doy las gracias. Eres el color  de trazo grueso, que contiene lo más grande que siento…Cómo decírtelo…me faltan palabras…Mamá, te quiero.     
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Thursday, March 8, 2007

Cuando rezo….

  …Cubro las paredes de mis palabras con el abrigo que me presta la  noche y, como si fuera mermelada, rebaño con mi alma cada pliego, cada rincón de sus bolsillos y de su cuello. Comienzo así el rescate de mi trozo más humilde que al aire entrego…confiando en la nada.Retozándome en la capa tupida del universo, me abandono al reposo… Y rezo.  Dejo que el aire que se topa con los cristales de mi ventana, empañe también mis ojos, si quiere. Permito que su dedo invisible guíe mi lengua para trazar un silencio, si lo desea.  Y, así,  continúo la marcha de éstas letras que ya no escribo porque ya no puedo,  porque me atropellan cuando nacen por mi boca, con sus comas y sus puntos suspensivos. Como un torrente,  me derriban éstas aguas intocables que desembocan en mis labios con  sus delirios más profundos levantando mis cimientos y arrojándome a la verdad del mundo.Yo soy el  único testigo porque, en mis plegarias, viajo sola.  Y me encuentro frente a un espejo infinito de luces titilantes que adornan mis confesiones, pasiones, peticiones, gemidos, gritos sin sonido, ecos agradecidos y tan vivos. Inocentes retratos del interior de mi cueva, sangrientos y puros, atrevidos, imponentes…reconocidos. Sin verme la cara, no puedo pedir nada.  Por eso me atrevo y miro. Y ruego, a marchas forzadas, como tirando de hilos hago sitio a mis balbuceos, anegada por la falta de tiempo o por el exceso de ganas. Y quiero encontrar un refugio para éste rezo, para que no se pierda y así mis ángeles puedan recogerlo… Espero.  Avanzo tranquila como las aguas tibias que conducen su cauce al ancho mar; confiada en que el trazo de mis voces dejará alguna estela que el cosmos pueda escuchar.  Mientras, en el albor de un cometa soñado, van pereciendo los murmullos de mis labios que todavía danzan en libertad…. Quedo cubierta de esos ecos voluptuosos que brotan de éste baile de azahar, de sus letras esculpidas con mis ojos ciegos  y con mi corazón abierto… A tientas alcanzo el  altar, ése peldaño roído de alguna parte del universo, de humilde leño que todos llevamos dentro, tan escondido. Y me rindo. Me abandono a ésta soledad cósmica y  vierto esas lágrimas que he retenido en el río desde tanto tiempo atrás, gotas menudas e intensas que me escuecen la piel. Derramo sin piedad el agua que ya no puedo contener, y con ella arrastro la desnudez que palpita agitada, reprimida, finalmente redimida…. No hay respuestas.  El cielo enmudece… La luz va aclarando mi sequedad. Pasan los segundos que ya no cuentan…Ya no tienen importancia, porque dentro, ya nada me aprieta.En los brazos infinitos de ésta galaxia luminosa, descansan mis plegarias y mi voz casi consumida abandona un suspiro de despedida.Parece un momento o una eternidad… Y después….me consuelo pensando que habrá un lugar para mis versos. Puede que entre el regazo eterno de las estrellas, puede que en el simple recodo de mis huellas… Abandono mi rezo y regreso.  Con el murmullo de una nube escapada, me despierto.  
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Soledad que me vives, soledad que me matas

Hoy apenas puedo abrir los ojos…
Me pesan las nubes en las pestañas, la niebla condensa cada poro de mi piel. Mis pies se ablandan y se clavan en el fondo. Es todo tan borroso…Y me alzo… Porque soy un faro, una piedra que en las aguas se levanta, un pedazo de cimiento que se enfrenta a la oscuridad…Y la rompe. Y la rasga. A veces, me enredo en las olas y coqueteo con los barcos que buscan mi mirar…La playa es mi pelo, la espuma mis deseos…y retozo con ellos.El silencio me abriga… me hace suya…y sólo atiendo el acompasado batir de mi pecho. Resisto vientos y borrascas, soy fuerte, soy el aire que derrota el vendaval….En el solitario canto de las sirenas navego, en el perfil ajado del horizonte me extiendo. Con mis sueños acallo los fantasmas cuando  naufragan en mis labios, cuando tiemblan, cuando lloran o se asustan… cuando entre la noche buscan una luz que me rescate,  que me aleje de alta mar y me ponga a salvo.Observo la distancia que me separa el corazón del cuerpo….Apenas la siento.Respiro profundamente.  Dejo que me lluevan las olas porque sé que ésta, mi torre, me sostiene.  El solitario paraje que me envuelve navega muy cerca de mis huesos pero abrazo el firmamento con firmeza y escurro en la costa mis lamentos. Diluidos, reducidos, agrietados y callados…se evaporan con el alba y fluyen…lentamente….Soy valiente. Soy consciente y estoy sola.No me importa. Hoy el destierro alivia mi corazón y lo emociona con esos dedos largos que juegan tan cerca de mi boca.Y por eso, agradezco al infinito el vaivén de sus ondas,  la ternura de su ausencia de palabras, del mutismo que crece a mi alrededor. Hoy las rocas adornan mi sonrisa con sus grises y sus malvas, el sol patina por los resquicios de mis muros y la brisa alivia las cicatrices de mi alma…Así transcurre el tiempo, así  me deleito con el yermo pulso del universo… Otros  días….las mismas aguas y los mismos nimbos crían  tormentas sobre mi espalda. La luz me ciega, la boca reseca  me empaña la vista y  me hace tiritar. Y gimo.Siento el puño ansioso que me atraviesa y me desmaya, que parte en dos mi entereza y trepa, clandestino, por la columna vertebral. Pierdo el ritmo del pensamiento, caen mis paredes que sucumben, erráticos, a las garras de éste océano enfurecido. Nadie está conmigo, el tiempo duele, mis gritos se pierden en el eco absurdo de éste desierto vacío que me posee. Y me arrodillo y golpeo mis cabellos contra el viento. Me rebelo. Me caigo, tropiezo, subo, desciendo, cruzo, nado, sucumbo y renazco. La soledad me aprisiona.Inconsciente y derrengada, me levanto. Y sigo en el mismo sitio.  Todo es lo mismo pero lo vivo distinto… Eres tu, soledad, que a veces sufro, otras veces quiero. Tú que me escoltas y  me castigas…Me abrazas y me sueltas, me lanzas al vacío, y me besas, me deseas y tantas veces me acaricias.  Contigo respiro luz; contigo muero en las tinieblas… Contigo existo aunque a veces me duelas.
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Thursday, March 1, 2007

Hasta mañana…

    Estaba sumida en el oscuro llanto de las paredes, en su estrujón de manos y en el sofoco de su aliento. Era presa del prieto manto de su piel llagada, de su silencio opaco, de su inesperado eco sobre mi garganta…Y, tan sola, buscaba la ventana entre mis dedos, lanzaba mis manos al vacío intentando recoger un hueco donde sacar mi cabeza al viento…y respirar muy dentro, y sentir mi pecho y mi boca abierta. Me vencía el bochorno en mi propio cuerpo, dominaba y cegaba cada uno de mis poros….Me ahogaba. Me brillaban los ojos y no oía nada. Sentía las cuerdas finas del lamento incrustado en mi alma…Llorar quería y no podía…Desnuda, acelerada, desmayada, hundida. Empapada de miedo de mi sentimiento. Petrificada. Y por la espalda, de improviso…el tacto indiscreto de tus labios arrugados, de paso húmedo y decidido. Tu abrazo imponente que me llegaba por detrás del cabello, me apretaba fuerte sin derramar sobre mis hombros un solo suspiro. Y, abandonando mi piel a éste ensoñado encuentro,  contaba los segundos sin pensar que ya no me importaba el tiempo…Deslizaba despacio mis párpados por ése suave balanceo…Disfrutaba de repente del arrullo tierno de tus besos.  Renunciaba sin quererlo al estúpido tormento y se debilitaban las pesadillas que ya no sabían infligirme más daño. Aunque extraño, el momento buceaba en la cálida canción de tus brazos. Y me calmaba. Y sollozaba libremente. Comenzaba el aire a llenarme los pulmones, suavemente, acariciando mis emociones y liberando un recóndito bostezo. Tú todavía me apretabas. Qué delicia Entonces, en mitad del reguero calmo de aquél instante, tus brazos levantaron mi peso, como si estuviera dormida. Yo todavía temblaba.Abultando con caricias cada uno de mis huesos, y, casi de puntillas, me llevaste a la habitación. Mi corazón latía y se dejaba guiar por ese corto sendero que ya no reconocía. Simplemente deliraba. Mientras, caminabas como entre las notas de una copla enamorada. Me protegías con tu paso tímido para no desvelar mis adormecidos lloriqueos. Reposaste con dulzura mi cuerpo en la cama.  Entre las sábanas que velan nuestras horas serenas,  colaste tus versos y lograste, de madrugada, darme un baño tupido de sueño… …No recuerdo si te dije hasta mañana… Mi amor, hasta mañana
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