Thursday, March 8, 2007

Cuando rezo….

  …Cubro las paredes de mis palabras con el abrigo que me presta la  noche y, como si fuera mermelada, rebaño con mi alma cada pliego, cada rincón de sus bolsillos y de su cuello. Comienzo así el rescate de mi trozo más humilde que al aire entrego…confiando en la nada.Retozándome en la capa tupida del universo, me abandono al reposo… Y rezo.  Dejo que el aire que se topa con los cristales de mi ventana, empañe también mis ojos, si quiere. Permito que su dedo invisible guíe mi lengua para trazar un silencio, si lo desea.  Y, así,  continúo la marcha de éstas letras que ya no escribo porque ya no puedo,  porque me atropellan cuando nacen por mi boca, con sus comas y sus puntos suspensivos. Como un torrente,  me derriban éstas aguas intocables que desembocan en mis labios con  sus delirios más profundos levantando mis cimientos y arrojándome a la verdad del mundo.Yo soy el  único testigo porque, en mis plegarias, viajo sola.  Y me encuentro frente a un espejo infinito de luces titilantes que adornan mis confesiones, pasiones, peticiones, gemidos, gritos sin sonido, ecos agradecidos y tan vivos. Inocentes retratos del interior de mi cueva, sangrientos y puros, atrevidos, imponentes…reconocidos. Sin verme la cara, no puedo pedir nada.  Por eso me atrevo y miro. Y ruego, a marchas forzadas, como tirando de hilos hago sitio a mis balbuceos, anegada por la falta de tiempo o por el exceso de ganas. Y quiero encontrar un refugio para éste rezo, para que no se pierda y así mis ángeles puedan recogerlo… Espero.  Avanzo tranquila como las aguas tibias que conducen su cauce al ancho mar; confiada en que el trazo de mis voces dejará alguna estela que el cosmos pueda escuchar.  Mientras, en el albor de un cometa soñado, van pereciendo los murmullos de mis labios que todavía danzan en libertad…. Quedo cubierta de esos ecos voluptuosos que brotan de éste baile de azahar, de sus letras esculpidas con mis ojos ciegos  y con mi corazón abierto… A tientas alcanzo el  altar, ése peldaño roído de alguna parte del universo, de humilde leño que todos llevamos dentro, tan escondido. Y me rindo. Me abandono a ésta soledad cósmica y  vierto esas lágrimas que he retenido en el río desde tanto tiempo atrás, gotas menudas e intensas que me escuecen la piel. Derramo sin piedad el agua que ya no puedo contener, y con ella arrastro la desnudez que palpita agitada, reprimida, finalmente redimida…. No hay respuestas.  El cielo enmudece… La luz va aclarando mi sequedad. Pasan los segundos que ya no cuentan…Ya no tienen importancia, porque dentro, ya nada me aprieta.En los brazos infinitos de ésta galaxia luminosa, descansan mis plegarias y mi voz casi consumida abandona un suspiro de despedida.Parece un momento o una eternidad… Y después….me consuelo pensando que habrá un lugar para mis versos. Puede que entre el regazo eterno de las estrellas, puede que en el simple recodo de mis huellas… Abandono mi rezo y regreso.  Con el murmullo de una nube escapada, me despierto.  
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Soledad que me vives, soledad que me matas

Hoy apenas puedo abrir los ojos…
Me pesan las nubes en las pestañas, la niebla condensa cada poro de mi piel. Mis pies se ablandan y se clavan en el fondo. Es todo tan borroso…Y me alzo… Porque soy un faro, una piedra que en las aguas se levanta, un pedazo de cimiento que se enfrenta a la oscuridad…Y la rompe. Y la rasga. A veces, me enredo en las olas y coqueteo con los barcos que buscan mi mirar…La playa es mi pelo, la espuma mis deseos…y retozo con ellos.El silencio me abriga… me hace suya…y sólo atiendo el acompasado batir de mi pecho. Resisto vientos y borrascas, soy fuerte, soy el aire que derrota el vendaval….En el solitario canto de las sirenas navego, en el perfil ajado del horizonte me extiendo. Con mis sueños acallo los fantasmas cuando  naufragan en mis labios, cuando tiemblan, cuando lloran o se asustan… cuando entre la noche buscan una luz que me rescate,  que me aleje de alta mar y me ponga a salvo.Observo la distancia que me separa el corazón del cuerpo….Apenas la siento.Respiro profundamente.  Dejo que me lluevan las olas porque sé que ésta, mi torre, me sostiene.  El solitario paraje que me envuelve navega muy cerca de mis huesos pero abrazo el firmamento con firmeza y escurro en la costa mis lamentos. Diluidos, reducidos, agrietados y callados…se evaporan con el alba y fluyen…lentamente….Soy valiente. Soy consciente y estoy sola.No me importa. Hoy el destierro alivia mi corazón y lo emociona con esos dedos largos que juegan tan cerca de mi boca.Y por eso, agradezco al infinito el vaivén de sus ondas,  la ternura de su ausencia de palabras, del mutismo que crece a mi alrededor. Hoy las rocas adornan mi sonrisa con sus grises y sus malvas, el sol patina por los resquicios de mis muros y la brisa alivia las cicatrices de mi alma…Así transcurre el tiempo, así  me deleito con el yermo pulso del universo… Otros  días….las mismas aguas y los mismos nimbos crían  tormentas sobre mi espalda. La luz me ciega, la boca reseca  me empaña la vista y  me hace tiritar. Y gimo.Siento el puño ansioso que me atraviesa y me desmaya, que parte en dos mi entereza y trepa, clandestino, por la columna vertebral. Pierdo el ritmo del pensamiento, caen mis paredes que sucumben, erráticos, a las garras de éste océano enfurecido. Nadie está conmigo, el tiempo duele, mis gritos se pierden en el eco absurdo de éste desierto vacío que me posee. Y me arrodillo y golpeo mis cabellos contra el viento. Me rebelo. Me caigo, tropiezo, subo, desciendo, cruzo, nado, sucumbo y renazco. La soledad me aprisiona.Inconsciente y derrengada, me levanto. Y sigo en el mismo sitio.  Todo es lo mismo pero lo vivo distinto… Eres tu, soledad, que a veces sufro, otras veces quiero. Tú que me escoltas y  me castigas…Me abrazas y me sueltas, me lanzas al vacío, y me besas, me deseas y tantas veces me acaricias.  Contigo respiro luz; contigo muero en las tinieblas… Contigo existo aunque a veces me duelas.
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