Cuando rezo….
…Cubro las paredes de mis palabras con el abrigo que me presta la noche y, como si fuera mermelada, rebaño con mi alma cada pliego, cada rincón de sus bolsillos y de su cuello. Comienzo así el rescate de mi trozo más humilde que al aire entrego…confiando en la nada.Retozándome en la capa tupida del universo, me abandono al reposo… Y rezo. Dejo que el aire que se topa con los cristales de mi ventana, empañe también mis ojos, si quiere. Permito que su dedo invisible guíe mi lengua para trazar un silencio, si lo desea. Y, así, continúo la marcha de éstas letras que ya no escribo porque ya no puedo, porque me atropellan cuando nacen por mi boca, con sus comas y sus puntos suspensivos. Como un torrente, me derriban éstas aguas intocables que desembocan en mis labios con sus delirios más profundos levantando mis cimientos y arrojándome a la verdad del mundo.Yo soy el único testigo porque, en mis plegarias, viajo sola. Y me encuentro frente a un espejo infinito de luces titilantes que adornan mis confesiones, pasiones, peticiones, gemidos, gritos sin sonido, ecos agradecidos y tan vivos. Inocentes retratos del interior de mi cueva, sangrientos y puros, atrevidos, imponentes…reconocidos. Sin verme la cara, no puedo pedir nada. Por eso me atrevo y miro. Y ruego, a marchas forzadas, como tirando de hilos hago sitio a mis balbuceos, anegada por la falta de tiempo o por el exceso de ganas. Y quiero encontrar un refugio para éste rezo, para que no se pierda y así mis ángeles puedan recogerlo… Espero. Avanzo tranquila como las aguas tibias que conducen su cauce al ancho mar; confiada en que el trazo de mis voces dejará alguna estela que el cosmos pueda escuchar. Mientras, en el albor de un cometa soñado, van pereciendo los murmullos de mis labios que todavía danzan en libertad…. Quedo cubierta de esos ecos voluptuosos que brotan de éste baile de azahar, de sus letras esculpidas con mis ojos ciegos y con mi corazón abierto… A tientas alcanzo el altar, ése peldaño roído de alguna parte del universo, de humilde leño que todos llevamos dentro, tan escondido. Y me rindo. Me abandono a ésta soledad cósmica y vierto esas lágrimas que he retenido en el río desde tanto tiempo atrás, gotas menudas e intensas que me escuecen la piel. Derramo sin piedad el agua que ya no puedo contener, y con ella arrastro la desnudez que palpita agitada, reprimida, finalmente redimida…. No hay respuestas. El cielo enmudece… La luz va aclarando mi sequedad. Pasan los segundos que ya no cuentan…Ya no tienen importancia, porque dentro, ya nada me aprieta.En los brazos infinitos de ésta galaxia luminosa, descansan mis plegarias y mi voz casi consumida abandona un suspiro de despedida.Parece un momento o una eternidad… Y después….me consuelo pensando que habrá un lugar para mis versos. Puede que entre el regazo eterno de las estrellas, puede que en el simple recodo de mis huellas… Abandono mi rezo y regreso. Con el murmullo de una nube escapada, me despierto.