Amaneceré
…Siento una espada que fluye con su filo por mi pecho, que me arranca del suelo y me lanza un suspiro de aliento. Levanto mis rodillas heridas y malgastadas, mi boca sabe a sarmiento, mi corazón escupe paja. Intento levantarme aunque el ritmo sea lento.
Mi alma se libera, poco a poco, y se suelta, se deshace del peso muerto de un caballo desbocado y arrinconado y maltratado y dolorido que patea dentro….El coraje me alimenta con sus manos templadas, tímidamente, desde lejos.
Me serena con sus ojos pacientes que a tientas discierno…me dice que todo pasa mientras me pasa sus dedos por la espalda y me habla de cuando era pequeña y trotaba retraída. Me recuerda aquella mirada inocente y desprotegida…Ahora me miro al espejo y desconozco el reflejo que se me echa al rostro y me rodea y me abraza…Aunque admiro lo que veo, estoy sufriendo…
Debo alzarme. No hay más remedio.
Respiro el aire espeso que flagela mi cuerpo entumecido, palpo ese mundo que a veces me clava espinos y me sangra en los labios callados y reducidos.
Estoy rota…
Y sin embargo, recojo mis pedazos sueltos, me agarro el pelo en una coleta para no velar mi mirada mientras combato en ésta guerra que parece un infierno. Las vísceras se agitan, las lágrimas brotan en silencio. Se me desgarran las puntas de las botas y el arma…no la encuentro.
Pero no me rindo. En la fortaleza que el universo me ha entregado confío.
Por eso, sé que destrabaré el nudo que me hunde bajo tierra, lazo denso que me desorienta, me confunde, me atraviesa…Inventaré la fuerza que retuerza las alforjas de mis pesadillas para que se pierdan con la pólvora que deja el viento…En una copa de vino colmada de dicha verteré un día los restos que de mí quedan y con ellos, también mi triunfo.
Brindaré con las estrellas que sin quererlo hilan con sus huellas una diadema sobre mi pelo. Sonreiré mientras deslizan sus caricias encarnadas alrededor de mi cuello, arrumacos que dibujan una sirena que calma mis sueños…
Abatiré cada una de las turbulencias, cada una de las falsas desgracias que revuelven los posos de mi esencia antes de que muera dilatada…Rescataré el centro de su órbita, la colmaré de melodías que me regresen a la naturaleza de mi nombre.
En el bosque perdido del dolor que me entorpece, hallaré las flores que rediman todo éste desconsuelo.
Amaneceré de nuevo.
Es sólo cuestión de tiempo.