Ángel de la guarda
Quisiera escribirte unas palabras para poblarlas de mí y contarte cómo me van las cosas, pero estoy en blanco, suspendida en el vacío que enmudece de emoción. El silencio sólo se completa con el recuerdo que todavía desprende vuestro jardín, ése que ampara tantos rosales empachados de vuestras memorias, ése que he plantado dentro de mí… Escucho el susurro de tu voz conversando con las plantas, siento a aitatxi asomado a una realidad que se esfuma entre las páginas de un periódico o cómo tararea una canción mientras logra enfundarse los zapatos. No descuido ni mucho menos esos chistes resabidos con que buscaba sorprendernos. A veces fingíamos hacerlo.
Percibo también el espesor del colorete que extiendes sobre tus mejillas antes del vermú mientras me preguntas que tal me encuentro hoy. Me detengo en nuestras largas conversaciones sobre viajes o te veo regresar con tu carrito de la compra o cómo te pierdes en las horas del concierto del primero de enero mientras comentas cómo pasan de atolondrados los años. Tan sorprendida como si fuera algo nuevo, tan resignada…
A veces, tantas veces, busco refugio del laberinto que éste mundo nos obliga a recorrer. Cuando estoy agotada o cuando me sobreviene la nostalgia, cuando miro el calendario y me miente sobre el tiempo que ha pasado desde que ya no estáis a nuestro lado. Me oculto en la fantasía de que custodiáis cada uno de mis momentos y por eso, confío en que nada puede dañar los confines de mi alma o irrumpir en ella con más tormentos.
Aunque mis ojos no alcancen a veros, me estremece la quimera de que en el absurdo de éste mundo por mí veláis…Es reconfortante. Es imprescindible. Y para no perderos en los entresijos de mi memoria, os he inventado un paisaje lleno de flores y de montes tersos por los que, cogidos de la mano, paseáis…
Y os observo caminando por un prado fresco y titilante, verde intenso y colmado de girasoles. Bajo el viento cálido de ése otro universo que para vosotros he concebido, alzáis la mano para saludarme y me sonreís preguntando por qué he tardado tanto. Me estabais esperando. Os confieso, entonces, que no hallaba el sendero, que todos negaban que hubiera otro lado, que con vuestra partida, todo había terminado. Decían que el recuerdo era vuestro último legado. Nunca lo creí así.
Pero hoy, os descubro vívidos en éste edén fecundo que al soñaros crece imparable.
Aquí es donde me deleito en tu sonrisa y en la suave cadencia de Aitaxi pronunciándote, dulcemente, como si su cántico descendiera desde las copas de los árboles para abrazarte…karenika…karenika…Al alcanzarte la caricia de tu nombre en sus labios, reconozco en vuestros ojos el resplandor del amor eterno que tanto he añorado. El mismo destello que me ha respaldado cuando el mundo ahí fuera se empeñaba en demostrar la frivolidad de sus actos y de sus sentimientos, cuando todo debía encajar en el fúnebre consumismo de lo caduco, cuando todos debían esperar lo mismo al cabo de un tiempo porque al fin y al cabo todo era un sueño y soñar era frágil, corrupto designio para la supervivencia.
Sin embargo, no he cejado en mi empeño, hoy sigo creyendo en el enlace imperecedero que teje dos almas más allá de los relojes. En vuestra mirada lo he visto. No son ilusiones, no es flaqueza. Es el brebaje que dulcifica la soledad o el llanto, el que, como bálsamo para la herida, me trajo a mí también un trocito de su tierra prometida…
Me estremezco, me tiritan las piernas y el pulso es cada vez más lánguido.
Los temblores se atesoran unos tras otros alrededor de mi cabeza, confundiéndome, protegiéndome, envolviéndome, azuzándome, arrullándome, provocándome el sollozo férreo de la nostalgia…Vierto incontables lágrimas que ni siquiera sé de dónde han surgido, y paro un trozo de mar salada, un cordón de plata que se desparrama en el universo como una estrella perdida.
Os echo tanto de menos…
Y de nuevo me sumerjo en la utopía que me consuela, en el cuento de hadas que se inventa que sois mi ángel de la guarda….Y no me importa si la razón no me acompaña, si el juicio se ausenta sin preludios y si me insulta porque sólo ve una farsa. Si el mundo denuncia mi locura, no me importa.
No me interesa lo que piensen porque sentiros así por dentro me calma…Me faltan argumentos pero no estos sentimientos tan fecundos y reales que se enredan en mi cabello y en mi pecho, se reproducen y me sacuden dibujándoos tan ciertos cuando cierro los ojos…cuando fluye la sangre imperceptible y sigilosa por mi mirada entornada, cuando abro esa puerta improvisada que me lleva al jardín que he creado con vosotros…Os contemplo en ése bosque fantaseado y luego, como siempre, sé que llegarán las sacudidas, los recuerdos, el llanto calcinador y súbitamente, me sobrecogerá la calma….
………………………………………………………..porque sentiré sobre mis hombros el tacto invisible de vuestras alas……..
Es tan hermoso lo que tu alma expresa…
Eres ese encanto prohibido, esa fantasía imposible… esa Luz distante que brilla lejana en un horizonte ajeno… Eres como ese amor al que solo vislumbro en sueños con mi alma sedienta de caricias… las que un día tuvo… y más tarde perdió.
Cuanto amor merece tu alma, por ser tu misma esa fuente de inagotable sentir y pletórico amor.
Mi más sincera admiración, Amaia.
DDSS
Muchas gracias por tus palabras…Un saludo. Kriti.