Thursday, August 9, 2007

Barca que me amansas

Mi cuerpo yace tendido en ésta barca de blanco roto, con los pies desnudos y el alma en blanco, como duermen  las amapolas sobre un desierto encantado, sin fuerza ni rebelión…Soy como esa flor que se recoge exhausta  entre campos de algodón y que, entre caricias de mar y aire, descansa. No me muevo…  la brisa del firmamento extenso me acoge dócilmente y  me amansa….Me lanza con sus besos al tiempo que ya no puede correr, a esas horas que buscan el abrigo del salitre y que saben a sal.

 

 

 

En el horizonte, al cerrar los ojos,  diviso, en algún pedazo de mi corazón, una partitura de café que se acaramela en mi pecho, rueda sigilosamente por detrás de mis orejas y alcanza mi garganta tarareando una canción…Su ritmo espaciado entre las nubes me envuelve, me diluye, me rodea y fuerza todos mis confines… Quizá sean recuerdos, tal vez sólo sueños,  puede que sólo un  velado anhelo que ni siquiera recuerdo, un pequeño antojo enamorado que  desvela  cada poro de mi piel…

 

 

No hay un por qué.

 

 

No entiendo.

 

 

No importa.

 

 

Bailo entre pensamientos vagos, sin forma, sin nombre, sin rumbo…Y sucumbo por un momento al cálido vaivén de esas olas que burbujean en mi mente. Libres, incesantes, errantes y naufragados pedazos de mis sentidos que me recorren y me azuzan con sus cosquillas absurdas….Me retiro plácidamente al infinito, a éste pequeño rincón inventado y edificado por mi instinto.

 

 

Aquí vengo, aquí me escondo, aquí respondo al tañido insistente del universo…

 

Aquí un poco muero.

 

Aquí vivo.

 

 

Con el tacto de mis dedos miro alrededor, suspiro desmayándome por dentro y encontrando alivio a pesares que ya no duelen, a memorias que ya no me sufren…. Miento si no confieso que he perdido el ayer en el trazo  esparcido de estas aguas que se dibujan atolondradas alrededor de mi barca…En medio del mar, en pleno atardecer, en el canto aletargado de un momento de paz lo he perdido…Y por eso aquí existo sin anclas ni amarres ni final… 

 

 

Me adormezco arrullada por el ritmo lento de éste viaje sin patrón…No distingo la costa más allá de mis pestañas ni escucho el fragor de los marineros alzando velas o virando el bote a babor…Es como un instante encantado, eterno y cuajado de conchas con perlas de miel…

 

El silencio es el marco de éste lienzo donde enredo jirones  de  sentimientos sin nombre ni historia que me surgen, que me brotan, que me explotan en la cara  en medio de ésta nada. Entre delfines de colores izo mi bandera, alta y fuerte para que no se pierda….porque tal vez otro día vuelva…

 

 

Y es que, en la espesura tejida por las prisas y por el dolor, hay un  lugar donde curar mi cuerpo estremecido, serenar  mi alma  agitada, perder un poco la razón…. Pierdo la furia y pierdo el miedo, pierdo los días y pierdo el tiempo. Es mi cosmos secreto, con sus aguas mansas, con su barca imaginada y perdida donde, a veces, me escondo.

 

 

Y respiro con calma….

 

 

Y me llevan las aguas…

 

 

 

 

Posted by Amaia at 13:09:19
Comments

3 Responses to “Barca que me amansas”

  1. HArendt says:

    Muy hermoso… Yo también vivo frente al mar, y a veces, muchas veces, percibo esas mismas sensaciones que nos trasladas en tus versos.
    Besos desde este rinconcito del Atlántico que son las islas Canarias.

  2. Patricia says:

    Muy bueno!! Esa calma que encontramos en el baibén de una barca, que nos deja la mente en blanco pero que no para de burbujear.Esos momentos que intentamos separarnos de la realidad física y perdernos entre los rincones de la mente para soñar o imaginar. Son muchas veces en las que imagino estar en el límite de la arena y empieza a brotar el mar.

  3. Purga de mente says:

    Que lástima haber estado tanto tiempo sin disfrutar de las hermosas cosas que relatas! Por suerte aquí estoy de nuevo, y como siempre sorprendido de la belleza de estas preciosas palabras.
    Un saludo

Leave a Reply